PISTAS Y BARRO

El discurrir de la marcha se hace ameno cuando en el recorrido nos encontramos paisajes inolvidables. Caminos infinitos con trazados preciosos en donde el tiempo se detiene y el avance sobre ellos se convierte en la mejor de las carreras.

sábado, 19 de enero de 2013

El camino del hombre recto


La actriz: Uma Thurman es "Mia" en la película: Pulp Fiction

- ...y en París puedes pedir cerveza en el McDonald's.
- Hmmm...
- ¿Y sabes cómo llaman al cuarto de libra con queso en París?
- ¿No lo llaman cuarto de libra con queso?
- Utilizan el Sistema Métrico, no sabrían qué coño es un cuarto de libra.
- ¿Pues cómo lo llaman?
- Lo llaman una "Royale con queso".
- Royale con queso.
- Sí, eso es.
- Ajá... ¿y cómo llaman al Big Mac?
- Un Big Mac es un Big Mac, pero lo llaman "Le Big Mac".
- "Le Big Mac"... ¿y cómo llaman al Whooper?
- No lo sé, no fui a ningún Burger King... ¿y qué le ponen a las patatas fritas en Holanda en vez de ketchup?
- ¿Qué?
- Mayonesa...
- Puaj, joder!
- Les vi hacerlo macho; las bañan en esa mierda.

John Travolta  y Samuel L. Jackson interpretan a Vincent Vega y Jules Winnfield

...Sabía que si los amarillos veían el reloj lo confiscarían, se lo quitarían. Tu padre decía que este reloj te pertenecía por nacimiento; le cabreaba que cualquier amarillo pusiera sus grasientas manos sobre la herencia de su hijo, así que lo escondió empleando el único lugar en el que podía: su culo. Cinco largos años llevó este reloj metido en el culo...

Christopher Walken interpreta al Capitán Koons

- ¿No los odias?
- ¿El qué?
- Estos incómodos silencios. ¿Por qué creemos que es necesario decir gilipolleces para estar cómodos?
- No lo sé, es una buena pregunta.
-  Entonces sabes que has dado con una persona especial. Puedes estar callado durante un puto minuto y compartir el silencio.


Uma Thurman y John Travolta interpretan a Mia y Vincent Vega
Uma Thurman y John Travolta interpretan a Mia y Vincent Vega


...El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por la injusticia de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que en nombre de la caridad y de la buena voluntad, saque a los débiles del valle de la oscuridad. Porque él es el auténtico guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera, a aquellos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos. Y tú sabrás que mi nombre es Yahvé, cuando caiga mi venganza sobre ti... (Ezequiel 25:17)

Samuel L. Jackson interpreta a Jules Winnfield
Samuel L. Jackson interpreta a Jules Winnfield

- Joder Jimy, este café es una pasada tío, Vincent y yo nos hubiéramos conformado con cualquier café instantáneo verdad? y va y nos saca este auténtico café de gourmet sin dudarlo. Qué aroma es éste?
- Déjalo ya Jules
- El qué?
- No necesito que me digas lo bueno o malo que está el jodido café. Lo compro yo, ya se que está delicioso. Si Bonnie va a la compra, compra caca. Yo compro este café para que al beberlo sepa a algo. Pero sabes lo que me preocupa ahora mismo? No es el café de mi cocina. Es el negro exangüe de mi garaje.
- Jimy....
- No no, no necesito que me digas nada, contesta solo a ésto: cuando te plantaste aquí leíste algún cartel frente a mi casa que dijese carroña negra?
- Jimy, sabes que no hay ningún cartel....
- Leíste algún cartel frente a mi casa que dijese carroña negra?
- No... ninguno.
- Sabes por qué no viste ese cartel?
- ....por qué?
- Porque no lo hay !Recolectar negros muertos no es mi puto negocio, por éso!!

Quentin Tarantino además de interpretar a Jimmie Dimmick, 
es el Director y comparte el guión con Roger Avary

...Buen trabajo caballeros, tal vez salgamos de esta... (no puedo creer que sea el mismo coche) .....Bueno, pero no empecemos a chuparnos las pollas todavía...

Harvey Keitel interpreta al Señor Lobo: Winston Lobo

"PULP FICTION"
                                            Por
                             Quentin Tarantino y Roger Avary

viernes, 4 de enero de 2013

Le haré una oferta que no podrá rechazar


Hagen y Johnny sonrieron ante la delicada alusión. Ahora le tocaba a Johnny hablar con condescendiente paciencia.
– Mi voz es débil. Canto una o dos canciones, y luego ya no puedo cantar en varias horas o incluso días. Ni siquiera resisto los ensayos o la repetición de escenas en las que debo cantar. Mi voz es débil, está enferma.
– Eso es cosa de mujeres. ¡Que tu voz está enferma...! Ahora cuéntame tus problemas con ese “pezzonovante” de Hollywood, ese pez gordo que no te deja trabajar –dijo el Don, que había entrado ya decididamente en el terreno de los negocios importantes.

Don Corleone "El Padrino"

– Es más fuerte que uno de sus “pezzonovanti” –afirmó Johnny–. Es el dueño del estudio y consejero del presidente de Estados Unidos en asuntos de propaganda cinematográfica para la guerra. Hace un mes adquirió los derechos de la novela más vendida del año, cuyo protagonista es un personaje muy parecido a mí. Ni siquiera tendría que actuar, sino limitarme a ser yo mismo.

"Es más fuerte que uno de sus “pezzonovanti” –afirmó Johnny–"

Tampoco tendría que cantar. Incluso podría ganar un Oscar. Todo el mundo sabe que ese papel me va como anillo al dedo. Volvería a ser grande, esta vez como actor. Pero ese cerdo de Jack Woltz no quiere saber nada de mí. Me ofrecí a hacer el papel por un precio simbólico, y ni así quiso dármelo. Al parecer ha dicho que si yo le besara el trasero en el estudio, delante de todo el mundo, tal vez reconsideraría el asunto.

Don Corleone interrumpió la perorata con un gesto. Entre personas razonables, los problemas de negocios siempre podían solucionarse. Puso la mano en el hombro de su ahijado.

– Estás desanimado, piensas que nadie se preocupa de ti y has adelgazado mucho. Bebes con exceso ¿no? Además, estoy seguro que duermes poco y tomas pastillas –mientras hablaba movía la cabeza en un reiterado movimiento de desaprobación–. Ahora quiero que sigas mis órdenes –prosiguió el Don–. Quiero que permanezcas en mi casa durante un mes. Quiero que comas bien, que descanses, que duermas. Quiero que seas mi compañero; me gusta tu compañía, y quizás incluso aprendas algo del mundo en el que se mueve tu padrino.
Además, incluso es posible que lo que aprendas te sirva para moverte mejor en el gran Hollywood. Pero nada de cantar, y mucho menos de alcohol o de mujeres. Después podrás regresar a Hollywood, y ese pezzonovante te dará el papel que tanto deseas. ¿Hecho?

Don Corleone y Johnny Fontane

Johnny Fontane no podía creer que el Don tuviera tanto poder. Pero su padrino era un hombre que nunca había fallado: si decía que una cosa podía hacerse, se hacía. No obstante, se atrevió a plantear una objeción.
– Este tipo es amigo personal de J. Edgar Hoover. Me parece que ni siquiera usted podrá levantarle la voz.
– Es un hombre de negocios –replicó el Don, suavemente–. Le haré una oferta que no podrá rechazar.
– Es demasiado tarde –se lamentó Johnny–. Ya han firmado todos los contratos. Además, empezarán a rodar dentro de una semana. Es absolutamente imposible.
Don Corleone, con suma paciencia, despidió a Johnny.

– Regresa a la fiesta, muchacho. Tus amigos te están esperando. Déjalo todo en mis manos.
Hagen estaba sentado en la mesa del despacho, tomando notas. El Don exhaló un suspiro y preguntó si había alguna cosa más.

El Padrino

Extraido del libro: "El Padrino", eescrito por Mario Puzo

miércoles, 2 de enero de 2013

El país de los conejos

...Para muestra ya está bien. Así eran los remotos habitantes de la Península. Si en algo se parecían entre ellos era en ser gentes de pelo en pecho. Los crucificaban y seguían cantando, caía el jefe y se suicidaban sobre su tumba, despreciaban la vida y amaban la guerra sobre todas las cosas. La de vueltas que ha tenido que dar el mundo para que ahora sus descendientes se nieguen a ejercer el noble oficio de las armas, y el ejército se vea obligado a contratar mercenarios extranjeros.

Guerreros Íberos

Tanta rudeza era compatible con el amor a la belleza e incluso con cierta tendencia a recargar la ornamentación. Recuerde el lector a la Dama de Elche. En realidad, si nos fijamos en el tocado femenino, había para todos los gustos, según tribus, desde aquellas en las que, como Rita Hayworth, ampliaban la frente afeitándosela, hasta las que se enrollaban el cabello y formaban sobre la cabeza un tocado fálico, dos usos que perduraron hasta, al menos, el siglo xvii en el País Vasco.

La Dama de Elche

En esta Babel de tribus no existía conciencia alguna de globalidad. Fueron los buhoneros fenicios y griegos, llegados al reclamo de nuestras grandes riquezas minerales, quienes consideraron la Península como una unidad, los primeros que percibieron que, por encima de la rica variedad de sus hombres y sus paisajes, aquello era España.

Fenicios

¿España? Sí, escéptico, lector: ESPAÑA. Ya entonces se llamaba España. La hermosa palabra fue usada por los navegantes fenicios, a los que llamó la atención la cantidad de conejos que se veían por todas partes. Por eso, la denominaron i—shepham—im; es decir: «el país de los conejos», de la palabra shapán, «cone-jo». No el león, no el águila: durante mucho tiempo el humilde, evocador y eufemístico conejo fue el animal simbólico de España, su tótem peludo, escarbador e inquieto. El conejo se acuñaba en las monedas y aparecía en las alusiones más o menos poéticas; la caniculosa Celtiberia, como la llama Catulo (Carm. 37,18), es decir, la conejera, España la de los buenos conejos.

Conejos

No era el simpático roedor el único bicho que llamaba la atención por su abundancia. Los griegos también llamaron a la Península Ophioússa, que significa «tierra de serpientes». No obstante, para no espantar al turismo, prefirieron olvidarse de este nombrecito y adoptar el de Iberia, es decir la tierra del río Iber (por un riachuelo de la provincia de Huelva, probablemente el río Piedras, al que luego destronó el Ebro, que también se llamaba Iber). No obstante, el nombre que más arraigó fue el fenicio, el de los conejos, que fue adoptado por los romanos en sus formas Hispania y Spania. De esta última procede España, bellísimo nombre que durante mucho tiempo sólo tuvo connotaciones geográficas, no políticas. Por eso, el gran escritor luso Camoens no tiene inconveniente en llamar a los portugueses «gente fortissima de Espanha».

Hispania

«España —escribió Estrabón—, se parece a una piel de toro extendida... Casi toda ella está cubierta de montes, bosques y llanuras de suelo pobre y desigualmente regado. El norte es muy frío; por ser muy accidentado y estar al lado del mar, se encuentra incomunicado respecto a las demás tierras, así que resulta inhóspito. El sur es, casi todo él, fértil, especialmente la zona próxima al estrecho de Gibraltar.»

El toro

Durante bastante tiempo esta tierra de conejos estuvo más abierta a África que al resto de Europa. La verdad es que los doce kilómetros del estrecho de Gibraltar resultaban más fáciles de salvar que los escarpados Pirineos. De hecho, los iberos procedían del mismo tronco que los bereberes africanos, y los romanos incluso consideraron su colonia marroquí, la Mauritania Tingitania, una provincia de Hispania. Del mismo modo, Fernando III el Santo, el rey más despabilado de nuestra historia, consideraba natural continuar la reconquista en tierra africana. De no haber muerto cuando preparaba la expedición, quién sabe si ahora parte del Magreb sería cristiano...

Fernando III el Santo

Extraido del libro de Juan Eslava Galán: 
“HISTORIA DE ESPAÑA CONTADA PARA ESCÉPTICOS”